Hum hum hum, lo que voy a contar aconteció entre el jueves 17 de enero y el pasado lunes 21. No es ficción, ha sido 100% real y absurdo.
Yo iba camino del club de rol a eso de las 19:15, había cambiado mi ruta habitual para dar un rodeo y pasar por el banco a sacar dinero (para pagar una tortilla que había encargado previamente para picotear en el curro al día siguiente en comuna). Subía tranquilamente enfundado en mi chamarro gris oscuro con los cascos del iPod (que por cierto, me ha petado el iTunes y no funciona, si intento entrar en la página de Apple, me reinicia el Explorer…) a todo volumen y sumido en mi rico mundo de fantasía interior cuando escuché unas voces delante de mí. En un principio ni hago caso y sigo caminando pero, dos pasos más o menos, después, una sombra en el suelo pocos pasos por delante de mí me incita a levantar la mirada. (Casi siempre que voy por la calle sumido en mis pensamientos voy en piloto automático y con la vista clavada en el suelo a unos dos metros por delante, he llegado a esquivar a amigos, que me intentaban interceptar para hablar conmigo, sin darme cuente, siendo necesario que uno de ellos me persiguiera y me agarrara del brazo U_U, y casi nunca recuerdo la ruta que he seguido, son años de autismo practicado XD)
En fin, que alzo la mirada y me encuentro con un tío a quién en principio no reconozco y con aspecto algo descuidado (barba de no haberse afeitado en dos o tres días, pelo alborotado, etc.) gritándome algo que no consigo oír. Me fijo en que lleva un perro de estos bajitos pero robustos, en plan bulldog o algo así de color marrón y blanco, sujeto de una correa de cuerda, sin bozal.
Me quito el casco de la oreja derecha y encogiéndome de hombros pregunto:
- ¿Eh?
A lo que responde gritando bastante agresivo:
- ¿¡QUITATE LAS GAFAS!?
Yo que no termino de pillar lo que está pasando repito la pregunta:
- ¿Eh?
- ¡¡QUE TE QUITES LAS GAFAS!!
- ¿¿¿Eh???
- ¡¡¡¡INTENTAS ATROPELLARME Y ENCIMA ME INSULTAS!!!!
- ¿¡Qué!? (ni idea de lo que me está contando)
Entonces el tipo suelta la correa con la que sujeta el perro (mano izquierda) y me lanza un puñetazo dirigido al pecho con la mano derecha. De milagro e instintivamente pego mi codo izquierdo entre mi riñón y mi cadera derecha y coloco mi puño cerrado bajo mi barbilla, de forma que el brazo cubre el latera izquierdo de mi estomago y pecho, al mismo tiempo intento dar un paso hacia atrás con la pierna derecha para que solo quede mi lateral izquierdo frente al tipo. El golpe llega demasiado pronto y yo aún no había asentado mi equilibrio tras cambiar de posición por lo que me lanza hacia atrás.
Retrocedo unos dos o tres metros trastabillando en un intento inútil de recuperar el equilibrio. Caigo de espaldas y por obra e intervención de la divina providencia ocurren las siguientes maravillas:
1ª El perro no se me lanza al cuello ni nada por el estilo mientras permanezco en el suelo
2ª Mi cuerpo recuerda algo de las clases de Aikido que tomé hace cosa de un año o dos y en vez tratar de levantarme hacia adelante, aprovecho el impulso de la caída para dar una voltereta sobre mi cabeza y me puse nuevamente en píe y ahora ya sí, en guardia. (Este esilo de "caida controlada" se llama Ushiro Ukemi, yo solo me salté el primer paso XDD Gracias maestro por las enseñanzas, si no lo hubiese echo habría sido una situación muy chunga verme en el suelo con el tipo ese por ahí y el perro suelto)
Al levantarme, está vez ya con el equilibrio recuperado, de perfil y sin saber todavía que c*ñ* estaba pasando, veo que el tipo se abalanza sobre mí voceando sobre como le había intentado atropellar. Yo que estaba en una plaza peatonal y que iba a píe no entendía nada. Al ver que no reacciono y me quedo quieto vuelve a lanzarme otro puñetazo con la mano derecha, esta vez a la cara. Colocando el brazo izquierdo como antes, pero esta vez mas alto, paro el golpe y mi afortunada cara (afortunada por que se salva del golpe, no por que sea un Adonis o algo así ¿eh?, que también, pero eso es otra historia XDDDDD) se salva. (A dar volteretas parece que sí aprendí, eso de hacer proyección con el brazo del contrario ya…)
Aprovecho mientras el tipo recupera el equilibrio y retrasa su brazo para dar un paso lateral a mi izquierda y subirme a una jardinera de la calle.
Al pasar a su lado, me parece ver un rasgo familiar, y creo reconocerle, pero no estoy seguro. (Me recuerda a un tipo que pasó hace cosa de un año por el club un par de días para jugar unas partidas de BloodBowl, se le prohibió la entrada tras una discusión en la que acusó a los miembros del local de intentar hacerle trampas y en el que estuvo apunto de llegar a las manos con varios localeros y un colega al que le da a las artes marciales a un nivel bastante superior al mío, si hubiesen llegado a las manos habría sido, como poco, vistoso XD)
Le comienzo a preguntar a gritos:
- ¿¡ERES ******!? ¿¡ERES ******!?
A lo que responde afirmativamente, momento en el que yo pienso “Ya sé a quién denunciar”. En ese momento, aún no sabía por qué me estaba voceando y no terminaba de comprender el por qué de la situación, ya que no estuve presente el día que se tuvo la movida en el club.
En ese momento se abalanza de nuevo sobre mí, esta vez dándome una patada con su pierna derecha, que impacta en la “bola” (a falta de un término mejor) de mi pierna izquierda. Cómo veo que se vuelve a abalanzar, agarro un arma improvisada mi fiel (y llorado) paraguas plegable por el extremo de la tela y le lanzo un golpe a cabeza con el mango del paraguas haciendo la forma de un garfio hacia él. En ese momento estoy más pendiente del perro que del dueño, por lo que no puede asegurar si conseguí impactar en mi objetivo o si consiguió cubrirse con el brazo derecho. El caso es que, el paraguas, pasó a mejor vida convertido en una lluvia de trozos de plástico, sucedáneo de madera, y un muelle. En mi mano queda la zona de la tela y el palo metálico del centro del paraguas todo retorcido.
Mi asaltante retrocede un par de pasos debido a la sorpresa del ataque y aprovecho para hacer una de pies-para-que-os-quiero y salgo corriendo. Me persigue durante unos dos metros, tras lo cual abandona la persecución. Cinco metros delante detengo mi carrera y observo como recoge al perro y comienza a alejarse. Regreso al lugar del asalto y comienzo a recoger todos los trozos de paraguas (mi pobre y leal paraguas que me acompañaba desde bachiller…) y comienzo a llamar al 112.
Al ver que sigo por la zona, el agresor vuelve a por mi, pero cuando se está acercando oye como pido denunciar una agresión, y como confirmo a mi interlocutora que me pase con la Ertzaintza. (Policía Autonómica Vasca a los que, gracias a un programa de televisión, se comienza a llamar “txarainas”)
Se queda quieto como bloqueado por lo que estoy haciendo y escucha como describo la zona en la que nos encontramos y lo sucedido. (En ese momento estábamos a menos de un metro y medio el uno del otro, fue algo surrealista y absurdo total…)
Decide abandonar la zona y yo le sigo unos cuantos metros (a una distancia prudencial, por supuesto XD) para dar una descripción suya. Finalmente le pierdo y acudo a un lugar de reunión acordado con una patrulla de la Ertzaintza, que tras escuchar lo ocurrido, se dedica a vigilar los alrededores del “campo de batalla” mientras yo acudo al cuartel a poner la correspondiente denuncia…
Mañana seguiré este esplendido relato de mi azarosa vida…. Le doy toques épico-decadentes de vez en cuando, pero os aseguro que es verídico.
Nueva transcripción:
Llamo por teléfono al club para preguntar por los datos de ese tipo, para poder poner la denuncia en condiciones y sabiendo que le van a cazar. En un principio no pueden decirme mucho de él y, tras un breve resumen de lo sucedido, se ponen a reunir datos sobre el agresor; mientras, subo hasta el cuartel de la Ertzaintza y comienzo a narrar lo sucedido a un agente. Va tomando datos mientras hacemos un par de bromas sobre la poco afortunada decoración del cuartel y paridas así. Después pasamos un rato hablando de genética (tal cuál, concretamente sobre los labios leporinos y sobre el Dr. Landa, maestro de maestros en este asunto). Al salir suelo uno de esos juramentos tan maravillosos que aprendemos a tan tierna edad y, el agente, sale asustado preguntando qué ha pasado. Le miro, me mira, miro los restos machacados de mi paraguas que tiene en la mano (se los quedó para hacer fotos) y comento:
- Se ha puesto a llover.
Nos miramos, y nos partimos el culo mientras me marcho.
Llego al club sospechando la que me espera. (Mientras escribo esto me acaban de dar el pésame por el paraguas… XD)
Una congregación de parroquianos me espera para preguntarme entre risas que ha ocurrido exactamente, narro los hechos mientras la copia de la denuncia va pasando de manos y carcajadas. Tras aportarme la gente los datos conseguidos, vuelvo a la comisaría para ampliar la denuncia. Acto seguido pase por mi casa para dejar los papeles y coger un nuevo paraguas, el modelo de combate 02, más largo y con mango más resistente. Bajo al club donde la gente ha conseguid nuevos datos, así que me como otro viaje a comisaría y nueva denuncia. El agente se parte el culo al ver el nuevo paraguas y comenta que “al menos la punta está forrada en goma”.
Al día siguiente, cuando vuelvo por comisaría para ampliar más datos, me comunican que el asaltante ya ha sido detenido y ya ha prestado declaración. Me dan una copia de su versión y me dicen que en unas horas me comunicarán el día y hora de juicio, que al final fue el lunes siguiente a mediodía (un día de vacaciones por la face, genial).
Finalmente llega el día del juicio (no del final, ese vino en el 96 como todos sabemos, desde entonces todos nuestros recuerdos son productos de nuestra imaginación, jojojojojojo) y allá que me presento con un amigo que viene de radio-patio. Mi única testigo de que yo nunca he intentado atropellar a nadie se quedó en la cama tras dormirse en tres ocasiones alegando que estaba “malita”… Me debes una muy gorda y lo sabes, mamona.
Tras 15 minutos esperando al tipo ese, comienza el juicio, al principio me cuesta un poco reconocerlo por que se había arreglado el pelo y se había afeitado y tal.
El fiscal me pregunta por los hechos, doy mi versión tal y como la he contado aquí, sin explicar tan pormenorizadamente cómo conseguí la información o los tecnicismos de la caída. Por lo demás, todo igual.
Le pregunta al acusado su versión. Lo primero que dice es:
- La mitad de lo que ha dicho es mentira.
EJEM.
Según su versión el vino a “increparme sin insultarme” por el incidente en el que al parecer intenté atropellarle y le insulté. Afirma que no me intentó dar puñetazos en ningún momento y, en una jugada poco hábil para estar manipulando los hechos como lo estaba haciendo el tío, añade que sí que tuvo “la desgraciada idea” de darme una patada cuando me subí a “un murito”. Del paraguazo solo añade que lo paró con el brazo, por lo que según su versión, él atacó primero y que no fue mas que un golpe suave (las fotos de la masacre paragüil debían de ser espejismos). Ains… Tsck tsck…
El fiscal le hace algunas preguntas sobre su situación laboral y el estado de sus ingresos, preguntas a que en principio trata de evitar responder obligando a la juez a intervenir.
Finalmente el fiscal concluye que, aunque se trata de dos testimonios contradictorios y sin testigos, hay pruebas suficientes para admitir la denuncia a trámite y solicita la pena minima, 10 días de reclusión y una multa económica de seis euros por día recluido. La jueza nos pregunta si estamos conformes con la petición, yo doy mi conformidad y él se queja de que no le respeto como persona ni como ciudadano… ¡por supuesto que no! ¿¡Cómo voy a respetar a alguien que monta un lío así por la chorrada que explicaré a continuación y que solo se atreve a “increparme” cuando voy en solitario y el va con un perro!?
La jueza da la vista por finalizada y nos vamos cada uno a nuestra casa. Cuando tenga la sentencia os comunicaré como ha terminado esta “telenoveas”, mientras tanto, puede que me dedique a subir fotos de las últimas fricadas que me he comprado.
Por cierto, sigo esperando esos dibujos de Muerte (la de The Sandman) que nadie hace y tal vez alguna parodia de lo que aquí os he narrado.
PD: se me olvidaba contar lo del intento de asesinato con utilización de vehiculo.
Bajaba yo con GothicSan por la calle principal de nuestro municipio hará ya un año o así. GothicSan conducía su Corsa peludo cuando tuvo que parar en un paso de peatones. El coche se detuvo mas o menos a un metro y medio o así. Cuando terminaron de pasar los peatones hizó amago de continuar la marcha, pero yo le avise de que aún había alguien en la calzada. Ella no lo vió por que el corsa tiene una muy puñetera barra en la parte delantera de las ventanillas del piloto y copiloto que forma un angulo muerto bastante malo para estas situaciones. GothicSan volvió a pisar el embrage y a frenar y el coche se detuvo suavemente tras recorrer unos... dramáticos 10 centimetros...
El maravilloso ciudadano nos agradeció el gesto con una rutundo y todo exclamativo:
- ¡¡¡¡HIJ*S DE P*T*!!!!
Que no venía a cuento para nada a lo que le respondí (mal por mi parte, a está gente ni se le habla, pero eso día iba caliente y salté, niñ@s no sigaís mi ejemplo) con un:
- ¡¡CALLATE GILIP*LLAS!! (con el que me quedé la mar de a gusto)
El ciudadano todorespetuoso persiguió el coche durante unos metros, seguramente para increparme sin insultarme por mi reacción.
Me lo volví a cruzar en un par de ocasiones a lo largo del año, pero claro, como yo no estaba solo él no debía de recordar lo sucedido.
En finsssss....